¿Cuántas veces te has parado a pensar en cómo marcha la relación de pareja de tus abuelos? ¿Tienen relaciones sexuales? «¡Qué va, no quiero pensar en eso!» es la respuesta más habitual cuando está claro que algo han tenido que hacer para que tú estés en este mundo.
Muchos consideran que cuando nos hacemos mayores nos volvemos asexuados, sin deseos o que, por el hecho de llevar muchos años con la misma persona ya está “todo hecho”. Pero los mayores que viven en pareja tienen las mismas necesidades que los más jóvenes. De hecho, si una persona ha sido activa sexualmente en su juventud y ha disfrutado de ello, es más probable que ocurra del mismo modo en la última etapa de su vida.
La vejez puede ser, para muchos, la etapa más feliz de sus vidas. Esto es debido a que, hasta este momento, nunca antes habían contado con tanta libertad para decidir cómo quieren vivir y qué quieren hacer.
La jubilación, aunque puede llegar a ser toda una odisea para muchos, para otros puede convertirse en una absoluta liberación. Cómo se maneja el tiempo libre, encontrar actividades gratificantes y la relación de pareja son importantes factores de salud que acabarán repercutiendo sobre la sexualidad.
La jubilación brinda, además, la oportunidad de tener nuevas formas de convivencia en pareja. Administrar el tiempo es 
importante: si de repente la pareja pasa a estar todo el tiempo juntos es probable que se agobien mutuamente. Por eso es importante tener espacios individuales, tiempo para uno mismo y actividades que interesen realmente, aunque sea de forma separada.
Los últimos años de nuestra vida pueden hacer revivir la sexualidad o pueden matarla por completo, esto dependerá de cada caso. Cómo se enfrentan las nuevas situaciones es lo más importante porque cuidar la sexualidad a todas las edades así lo es.
Por eso, no debemos olvidarnos de nuestros mayores en este aspecto por que sí, tus abuelos también tienen relaciones sexuales.