Hoy tenía pensando hablaros sobre la famosa noticia de que el ciclismo puede llegar a destruir nuestra vida sexual (os adelanto que no es así como suena, para calmaros os dejo mi post sobre cómo el deporte puede mejorar nuestro rendimiento sexual) pero después de pasarme la mañana en un 3ºESO (media de edad de 15 años) trabajando sobre temas de afectividad y relaciones de pareja, me veo en la obligación de comentar la siguiente noticia.
Suben en un 24% las llamadas de menores por violencia machista.
Los datos pertenecen a ANAR (Atención a niños y adolescentes en riesgo), asociación de la que yo misma fuí voluntaria (y que, sin cortarme un pelo, os cuento que abandoné por el mal trato de la coordinadora hacia los psicólogos voluntarios). En esta asociación, entre otras labores de ayuda, atienden las llamadas de los menores de forma gratuita y anónima.
Los temas de las llamadas son muy diversos, desde conflictos en el colegio hasta problemas relacionados con la sexualidad y, por supuesto, también casos de violencia. En concreto, la violencia de género parece estar en auge en nuestro país, que en lugar de avanzar retrocedemos cada vez más, incluso entre los más jóvenes, aquellos que asumimos con una educación más igualitaria ¿será que no es así?
Tal y como nos cuentan desde EuropaPress:
Del total de llamadas recibidas por casos de violencia de género 1.642 eran peticiones de ayuda por parte de menores debido a su preocupación por situaciones de violencia de género en su entorno familiar. Además, 278 chicas llamaron por violencia de género por parte de sus parejas (67,6% de los casos) o exparejas (30,9%).
(…) La mayoría de las jóvenes que llaman tienen 16 y 17 años pero que «cada vez más» comienzan a llamar niñas más jóvenes. De hecho, el 16,5% de las llamadas que recibió la asociación para pedir ayuda eran de chicas de entre 13 y 14 años.
Las formas de violencia más frecuentes según la Fundación ANAR son la violencia psicológica, que predomina en el 95,7% de las relaciones de pareja de los casos reportados por adolescentes; la violencia social, que se da en el 65,8% de los casos y que corresponde a actitudes como aislar a la pareja de amigos y familiares, controlar sus actividades o ejercer la violencia frente a otras personas.
Según el informe, en más de la mitad de los casos (51,4%) se da, además, violencia física. el documento presentado este jueves subraya que en el 65,5% de los casos atendidos, la violencia se daba también a través de las nuevas tecnologías.

Como vemos, dentro de lo malo las más jóvenes suelen llaman para pedir ayuda por presenciar violencia de género en sus hogares (esto puede referirse a sus madres, hermanas, abuelas…) pero son demasiadas las que también llaman pidiendo ayuda para sí mismas.
Mi explicación es que sí que las jóvenes están más sensibilizadas con este tema y el hecho de que sean valientes para pedir ayuda es un motivo de celebración. Quizás muchas madres se vean sorprendidas por la capacidad que tienen sus hijas, tan pequeñas, para reaccionar y poner freno a una de las peores situaciones que puede vivir una persona en su hogar.
Por otro lado, está el hecho de que cada vez más niñas sufren violencia de género por parte de sus parejas. Como vemos, la violencia no sólo es física (por suerte, es la que menos ocurre precisamente por contar con recursos para poner freno antes) sino que existen muchos otros medios: psicológicos, sociales y tecnológicos.
Solo puedo deciros, chicas, que estéis atentas y que el amor no os ciegue. Esos celos tontos, esas llamadas de más y esas indirectas para cambiaros de ropa quizás escondan mucho más de lo que parece ¡Ojo! tampoco es para volverse locas a partir de ahora.
Y si véis que en casa existe una relación verdaderamente desigual, que hay abusos de poder, seguid pidiendo ayuda tan bien como lo estáis haciendo ahora.
Padres, madres y educadores: ponerlos las pilas también. Nosotros somos los responsables de las generaciones que vienen detrás y esto hay que pararlo ¡YA!
