A todos nos ha pasado: vemos a alguien bostezar y en seguida se nos «contagia» el bostezo. ¿Por qué sucede esto? Seguro que alguna vez has oído hablar de las neuronas espejo.
Cuando observamos lo que está haciendo una persona (o incluso un animal) nuestro cerebro lo registra y rápidamente emite una respuesta: un pensamiento, movimiento o acción. Las neuronas espejo son las encargadas de esta tarea, podría decirse que «reflejan» la acción que estamos contemplando y así permiten que nos adaptemos a ésta.
Estas células nos permiten observar, imitar y reflejar los gestos de los demás, desde el ritmo de la respiración hasta las expresiones faciales. Existen personas con más «intuición» que otras en detectar los sentimientos de los otros, pues bien, ahora ya sabes a qué se debe. No es que leamos las mentes, es que las reflejamos gracias a nuestras neuronas espejo.
Este tipo de neuronas son esenciales para comprender a los demás, nos ayudan a desarrollar la empatía y a desenvolvernos a nivel social. Lo que ocurre dentro de nuestra cabeza es que estas células reproducen la actividad neural correspondiente a la acción que estamos viendo sin que sea necesario que la llevemos a cabo.
Cuando alguien nos cuenta una historia triste podemos casi aprenciar su dolor, es como si nos colocásemos en el cerebro del otro ¿Te has dado cuenta?
Si las neuronas espejo nos ayudan a relacionarnos con lo demás, es evidente que será fantástico que trabajen a la perfección cuando tratamos de conquistar a alguien o incluso en nuestras relaciones sexuales, así que ¡trata de sacarles el mejor partido!
En términos generales, las mujeres suelen contar con muchas más neuronas espejo que los hombres. Muchas veces nos vemos sorprendidos por su capacidad para detectar los sentimientos y no se trata de que adivinen o apuesten, simplemente tienen más desarrollada esta capacidad.
Fomentar el trabajo de las neuronas espejo es esencial en la labor psicológica. Obviamente, cantidad de hombres son especialmente capaces de detectar las emociones ajenas y de ser excelentes terapeutas. Por el momento, simplemente se cree que las mujeres desarrollaron desde hace milenios esta capacidad para prever las necesidades físicas de los bebés y para percibir rápidamente las intenciones agresivas de los demás.

