Aquí os dejo nuestro último artículo publicado en www.elimportuno.com. De este modo cerramos el tema del preservativo. Esperemos que os guste:
Todos tenemos aficiones con las que disfrutamos por el mero hecho de llevarlas a cabo. Nos gustan por cómo nos hacen sentir, porque son divertidas y porque acaban por definir en parte cómo somos. Por ejemplo, los aficionados a los parques de atracciones disfrutan planeando la escapada al parque, subidos a las atracciones y, por supuesto, también después al recordar las sensaciones que experimentaron.[/quote]
[quote]Con las relaciones sexuales ocurre exactamente lo mismo: disfrutamos antes, durante y… ¿después? Unas veces son planificadas y otras no, unas veces salen bien y otras peor pero, lo que está claro, es que si ocurren con alguien que realmente nos gusta y con quien deseamos hacerlo es muy probable que disfrutemos de ellas.[/quote]
¿Por qué los interrogantes en el “después”? Porque muchas veces planificamos un encuentro con quien queremos, en donde queremos pero, al final, cedemos ante determinados detalles que acaban por estropearlo. Uno de estos detalles es disponer de la protección adecuada.
Todos conocemos cientos de excusas para, por ejemplo, no utilizar un preservativo. ¿Reduce la sensibilidad? Seguro; ¿la espontaneidad? No necesariamente; ¿puede romperse? Raramente; ¿Aprieta? ¡Qué farol!; y así todas las que se nos puedan ocurrir.
Muchas de estas afirmaciones pueden llegar a ser ciertas, pero hay una excusa indudable: el preservativo nos sirve para disfrutar de la experiencia antes (sabiendo que estaremos seguros), durante (podemos dejarnos llevar y no estar temiendo o “controlando”) y después (sin estar preocupados por un posible embarazo o ITS).
Las relaciones sexuales merecen la pena, son para disfrutar mientras las planificamos, mientras las llevamos a cabo y mientras las recordamos tiempo después. Sólo existe un medio que nos asegura al 100% que esto sea así y es el uso correcto del preservativo.
Como en la montaña rusa, unos se atreverán a sacar las manos, otros se pondrán de pie y algunos se agarrarán fuertemente a las barras de seguridad. Cada uno decide como disfrutar, pero todos sabemos que si no nos ponemos el cinturón podemos salir disparados aunque nos hayamos subido miles de veces.»
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Nayara Malnero: psicóloga y sexóloga
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