¿Y si gran parte de lo que te han contado sobre el orgasmo femenino no está del todo bien? ¿Pues sí, nos han vendido historias que nos hemos creído y que nos hacen un flaco favor.
Durante décadas nos han colado una idea bastante concreta del sexo: penetración, orgasmo y, si por casualidad ella llega, perfecto. El problema es que esta visión ha dejado fuera algo fundamental: cómo funciona realmente el cuerpo femenino y qué necesita realmente para disfrutar.
Vamos al lío… vamos a desmontar esas 4 creencias falsas sobre el orgasmo femenino…
1.- El «orgasmo vaginal» no existe
¿Sabías que solo 2 de cada 10 mujeres llegan al orgasmo por penetración vaginal? Y no, si no llegas al orgasmo con penetración, no significa que tengas ningún problema. De hecho, en el vídeo te explico muy bien que solo una minoría de mujeres alcanza el orgasmo mediante la penetración vaginal.
El orgasmo femenino depende fundamentalmente de la estimulación del clítoris, y en muchas posturas de penetración este ni se roza.
2.- El clítoris es más que ese pequeño botón
Aquí viene otra de las grandes sorpresas: el clítoris no es solo la partecita que vemos. Es mucho más grande, de hecho, tiene una estructura interna que se extiende hacia los lados y alrededor de la vulva y el canal vaginal.
Y es normal que pienses que es solo ese botoncito que vemos, llevamos años hablando de él como si fuera muchísimo más pequeño de lo que realmente es. ¿Y por qué no se habla de el clítoris (y de tu cuerpo) como se debe? Porque conocer tu anatomía cambia las reglas del juego y de tu placer.
El caso es que todas somas diferentes, no existe un manual universal. Por eso es tan importante descubrir qué presión, ritmo, velocidad o zona te gusta forma… esto es lo que llamamos: autoconocimiento sexual.
3.- El orgasmo también está en la cabeza
Y esta es una de las cosas que más veo en consulta. Puedes tener una anatomía perfectamente funcional y, sin embargo, llegar al encuentro sexual con estrés, cansancio, problemas de pareja o pensando constantemente en si vas a conseguir llegar al orgasmo.
Cuanto más te presionas para llegar, más difícil puede resultar. La presión activa la alerta y esa alerta puede interferir con la respuesta sexual.
Por eso, si sola puedes llegar al orgasmo pero en pareja no, quizá no sea tu cuerpo el problema. Puede haber mucho que trabajar en el contexto, la comunicación y la presión que estás sintiendo.
4.- Y no, el orgasmo no es obligatorio
Esto también quiero dejarlo clarísimo: tener buen sexo no significa necesariamente tener un orgasmo. El placer no debería convertirse en otro examen que tienes que aprobar. La intimidad tiene valor por sí misma y el placer es un camino, no únicamente un destino.
Ahora bien, una cosa es no tener un orgasmo siempre y otra muy diferente es no haber tenido nunca uno y sentir que no sabes qué está pasando. Si llevas tiempo atascada, no tienes por qué resignarte: el conocimiento, la exploración y, cuando sea necesario, el acompañamiento profesional pueden ayudarte.
Así que te dejo una pregunta: ¿cuánto placer estás dejando de disfrutar simplemente porque nadie te enseñó cómo funciona tu cuerpo?
Y si quieres entender mejor cómo funciona tu cuerpo, tu placer… tienes que ver el vídeo… ¡Dale al play!
