Si crees que una erección depende únicamente del pene… tengo una noticia para ti: estás mirando en el sitio equivocado. En consulta veo a muchísimos hombres convencidos de que el problema está «ahí abajo», cuando en realidad el gran protagonista está unos centímetros más arriba: el cerebro.
La buena noticia es que entender cómo funciona una erección no solo desmonta muchos mitos, sino que también ayuda a reducir la ansiedad, (de la que tanto te he hablado), mejora el rendimiento sexual y deja de culpar al cuerpo por algo que, muchas veces, tiene una explicación completamente diferente.
Hoy quiero contarte tres curiosidades sobre las erecciones que casi nadie conoce y que pueden cambiar tu forma de entender la sexualidad masculina. ¡Vamos al lío!
1.- La erección empieza en el cerebro, no en el pene
Sí, has leído bien. Aunque solemos pensar que la erección es un proceso físico, la realidad es que todo comienza cuando el cerebro interpreta una situación como excitante.
Un olor, una caricia, un recuerdo, una fantasía… da igual cuál sea el estímulo. Si el cerebro lo vive como algo placentero, pone en marcha toda la maquinaria necesaria para que se produzca la erección. Pero si interpreta ese momento como una prueba, una obligación o un examen, el proceso puede bloquearse.
Por eso tantos hombres experimentan problemas de erección precisamente cuando más desean que todo salga bien. La presión, el miedo a fallar y la autoexigencia son, muchas veces, los peores enemigos… más que cualquier problema físico.
2.- Tu pene también necesita «respirar»
Y no, no tiene pulmones. Pero sí necesita una buena oxigenación para mantenerse sano.
Las famosas erecciones nocturnas no aparecen porque estés teniendo sueños eróticos. En realidad forman parte del mantenimiento natural del organismo. Sirven para oxigenar los tejidos del pene, mantener su elasticidad y favorecer un buen funcionamiento vascular.
Por eso cuidar la circulación y la salud vascular también significa cuidar tus erecciones. La sexualidad no empieza cuando te desnudas. Empieza mucho antes: en cómo cuidas tu cuerpo, tu descanso, tu estrés y tu salud cardiovascular.
3.- El suelo pélvico influye en tus erecciones
Cuando hablamos de suelo pélvico, muchas personas piensan automáticamente en las mujeres ¡Error! Los hombres también tienen suelo pélvico y su estado influye directamente en la calidad de la erección y en el control de la eyaculación.
Una musculatura fuerte favorece una mejor vascularización y un mejor funcionamiento de toda la pelvis. Por eso los ejercicios de suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel bien realizados, pueden convertirse en grandes aliados para mejorar el rendimiento sexual.
Y no, esto no tiene nada que ver con «hacerse mayor». Tiene que ver con entrenar una parte del cuerpo que casi nadie nos ha enseñado que existe.
El mejor tratamiento: entender cómo funciona tu cuerpo
Durante años nos han vendido que la solución para cualquier problema de erección está en una pastilla, un suplemento milagroso o un producto que promete resultados imposibles. Pero la realidad es bastante menos espectacular y mucho más útil.
La calidad de tus erecciones depende de tu mente, de tu salud vascular, de tu suelo pélvico y de cómo vives tu sexualidad. Cuanto mejor entiendas esto, más herramientas tendrás para disfrutar sin miedo, sin presión y sin perseguir expectativas irreales.
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Ahora sí. dale play al vídeo!
