No, no me he puesto a dieta, Diet of Sex es el nombre de la última película que he disfrutado. Borja Brun, su director, me la envió para que pudiese opinar sobre ella y os diré que me ha gustado mucho.
Comida y sexualidad con un alto contenido erótico muy bien llevado. Es explícita pero sin resultar incómoda, porque un desnudo o la visión de dos personas manteniendo relaciones sexuales no tiene por qué ser pornografía ¿verdad? Precisamente por toda mi insistencia en las diferencias entre el porno y la vida real.
La historia gira en torno a una pareja que tienen problemas sexuales, pero siempre tomados con buen sentido del humor. Son gallegos ¿qué más se puede pedir? La protagonista, Ágata, sufre la de la incapacidad de disfrutar de lo que le rodea (anhedonia) y su novio trata de ayudarla hasta que acaba disfrutando. ¡Vaya si disfruta! y el espectador con ella: la última escena en la playa me resultó asombrosa.
Los alimentos son la base de la estimulación sensorial, la unión entre lo físico y lo mental, entre lo cotidiano y lo placentero. Cantidad de veces hablamos sobre la relación entre sexo y comida, ya no como afrodisíacos, sino porque la madre naturaleza es mucho más inteligente de lo que pensamos.
Lo que menos me ha gustado de Diet of Sex es la forma en la que se presenta el papel del sexólogo pero claro, qué voy a decir yo ¿no? Al fin y al cabo no deja de ser una película.
Os la recomiendo, sobretodo para abriros paso a un mundo de sensaciones que van más allá de la mera pantalla. Tal y como exponen en la web oficial de la película (http://www.dietofsex.com/) es «un llamamiento a la normalidad del sexo en el cine. Una reivindicación para superar un tabú social», totalmente de acuerdo.
El sexo es natural y así lo demuestra Diet of Sex. Además, la película incluye un fantástico kit para ponernos a tono a través de todos los sentidos. Aquí os dejo una foto con él.


