¿Te pasa que quieres hablar de sexualidad sin tabúes, pero cuando alguien lo menciona en consulta, en tu trabajo o en una conversación con tu pareja te quedas en blanco? Quieres hacerlo bien, acompañar, cuidar… pero también temes ser invasiva, decir algo incorrecto o no saber salir adelante con la sesión.
Si te has sentido identificada/o, no es casualidad… y no tiene que nada que ver con que no seas profesional. Tiene que ver con que no nos han enseñado a hablar de sexualidad con estructura, seguridad y rigor.
Los temas relacionados con la intimidad se siguen moviendo entre dos extremos: el tabú o la banalidad. Y muchas personas —educadoras, sanitarias, terapeutas, coaches— buscáis una alternativa: hablar con claridad, sin vergüenza, pero con profesionalidad.
Si tu también estás buscando esto, sigue leyendo que te voy a dejar las 6 claves fundamentales para conseguirlo. O también puedes apuntarte a mi masterclass gratuita del próximo 20 de enero ¿te animas? Apúntate aquí
1. No empieces por el sexo: empieza por pedir permiso
Hablar de sexualidad no empieza preguntando por orgasmos, deseo o prácticas eróticas. Empieza creando un marco seguro. Y para ello, pedir permiso es vital, ya que coloca la conversación en un lugar profesional y respetuoso.
Frases como “quiero preguntarte algo sobre tu vida íntima porque puede estar relacionado con lo que te pasa” o “si algo te incomoda, paramos” cambian completamente la dinámica de la conversación. Piensa que sin consentimiento, hay invasión y con permiso hay acompañamiento.
2. Usa un lenguaje claro, correcto y sin rodeos
Es importante llamar a las cosas por su nombre: placer, deseo, orgasmo, erección, dolor, masturbación, fantasías, límites, consentimiento, son palabras normales. El problema no son las palabras, sino la incomodidad con la que a veces las decimos.
Si tú titubeas, la otra persona se bloquea y ya la conversación se convierte en un momento incómodo. Por eso es importante entrenar el lenguaje: hablar claro es ser rigurosa. Y además, te conviertes en modelo para que la otra persona también pueda expresarse mejor.
3. Haz preguntas que abran, no que acorralen
Una buena pregunta acompaña y una mala pregunta juzga, recuerda esto siempre. No es lo mismo decir “¿cómo está tu deseo últimamente?” que “¿pero cómo que nunca tienes ganas?”.
Las preguntas abiertas generan conexión, alivio y comprensión. Muchas veces, una sola pregunta bien hecha ya tiene efecto terapéutico. Hablar de sexualidad con rigor implica curiosidad e interés legítimo, no son interrogatorios encubiertos.
4. Incluye educación sexual
Hablar de sexualidad también es hacer educación sexual. No hace falta dar una clase magistral, muchas veces en consulta hay que hacer un trabajo de desmontar mitos, como: que el deseo debería ser siempre igual, que el dolor es normal, que hay una única forma de responder sexualmente o que el sexo siempre debe funcionar.
Aclarar todas estas falsas creencias y normalizar lo que es normal, también es educar.
5. Ten un mapa de intervención (no improvises)
Muchos bloqueos aparecen cuando tenemos la respuesta delante y no sabemos qué hacer con ella. Por eso es clave tener un mapa claro de intervención:
- Identificar qué está pasando (deseo, dolor, ansiedad, dinámica de pareja, expectativas).
- Contextualizar: desde cuándo ocurre, qué lo rodea, qué ha cambiado.
- Marcar objetivos realistas.
- Proponer primeras acciones pequeñas, concretas y sin presión.
El rigor no es improvisar, es saber hacia dónde vas.
6. Saber derivar también es rigor profesional
Derivar no es fracasar, es ser responsable. Hay situaciones que no podemos manejar y necesitan otros profesionales. Saber decir “esto no es mi especialidad” también genera confianza. Acompañar no siempre significa hacerlo todo tú.
Hablar de sexualidad sin tabúes no es hablar más de sexo. Es hablar mejor. Con permiso, lenguaje claro, buenas preguntas, educación, estructura y límites. Y eso, aunque no nos lo enseñaron, se puede aprender con muchas más herramientas que te daré en mi masterclass gratuita del próximo 20 de enero ¿te animas? Apúntate aquí
Ahora sí, te dejo el vídeo…

