Seguro que has escuchado hablar de la vejiga hiperactiva y te gustaría saber mas sobre ella. Para ayudarnos, el Dr. Monreal (urólogo en Oviedo)nos brinda este artículo:
La vejiga hiperactiva se trata de una anomalía en el funcionamiento de la vejiga por la que se producen contracciones involuntarias que el cerebro es incapaz de inhibir.
Dichos espasmos vesicales crean turbulencias de orina en su interior, favoreciendo la presencia de gérmenes y, por ende, de infecciones del tipo cistitis (infecciones de orina que afectan a la vejiga), y pielonefritis (infecciones de orina que afectan a los riñones).
Es más frecuente en la mujer, llegando a ocasionarla en un 23,6%, frente al 15,4% del varón. Es una enfermedad que avanza con la edad, y que afecta de manera muy importante a la calidad de vida de quien la padece.
Fundamentalmente, sus síntomas son tres:
- Aumento en la frecuencia de ir al baño, llegando a ser más de diez ocasiones a lo largo del día.
- Urgencia para orinar producida por los espasmos de la vejiga, que incluso ocasiona dolor en el bajo vientre. En ocasiones puede acompañarse de la sensación de aumento del perímetro abdominal, como si la ropa quedara pequeña.
- Incontinencia urinaria, al ser incapaz de controlar la urgencia miccional, dado que el cerebro no es capaz de impedir dichos espasmos vesicales. Estos escapes de orina no suelen estar asociados a los esfuerzos.

Sabemos que la vejiga hiperactiva se ve perjudicada por el frío, el nerviosismo, el café, el té y el alcohol. Pero además también existen enfermedades neurológicas, como el Alzheimer, las demencias, la esclerosis múltiple, etc. que pueden desencadenarlo o empeorarlo. Otra enfermedad muy relacionada con la vejiga hiperactiva es la diabetes mellitus, ya que afecta a las arterias de pequeño tamaño y a los nervios.
El diagnóstico de este proceso clínico lo lleva a cabo el médico, tanto el de Atención Primaria como el ginecólogo o el urólogo: inicialmente se realizará la entrevista clínica. Si con esto no es suficiente, después puede solicitarse una ecografía de la vejiga (con ella se descartará que no haya litiasis –piedras en la vejiga-, o lesiones del tipo de pólipos y tumores de otra naturaleza).
Existe una prueba diagnóstica definitiva que denominamos Estudio Urodinámico: Consiste en introducir un catéter fino con unos sensores a través de la uretra. A partir del catéter se hace pasar suero fisiológico al interior de la vejiga, y, en la pantalla de un ordenador se reflejará, mediante unos gráficos y unos parámetros, el comportamiento de la vejiga y del esfínter de la uretra. Este estudio, entre otros detalles, nos demostrará si la vejiga realiza espasmos o contracciones involuntarias características de la vejiga hiperactiva.
Una vez hayamos realizado el diagnóstico tendremos que proponer un tratamiento. Así, además de evitar los factores desencadenantes, conviene ponerse calor en el bajo vientre y evitar las bebidas frías. Algunas personas son muy susceptibles a la sidra. También, se pueden utilizar fármacos, llamados anticolinérgicos, que intentan evitar los espasmos vesicales. En ocasiones, y dado que la vejiga hiperactiva se ve empeorada con la ansiedad y nerviosismo, puede ser útil administrar ansiolíticos.
Últimamente, y en casos más rebeldes a los tratamientos habituales, se están utilizando la técnica de Neuromodulación que se basa en la estimulación nerviosa, o inyecciones de toxina botulínica, que también da buenos resultados.
Por desgracia, existen muchas mujeres que consideran que esta enfermedad es un proceso normal de la edad y que, por lo tanto, tienen que sufrirla, pensando que no tiene tratamiento. Por vergüenza y falta de información, las mujeres esperan una media de siete años antes de consultarlo con un médico, de ahí la importancia de realizar la consulta.
Dr. Fernando Monreal.
Consultor de Urología y miembro de la Unidad del Suelo Pélvico del Centro Médico de Asturias (Oviedo).
985 27 25 68


2 respuestas
Es posible que se de este problema después de un parto natural? Se puede tratar con fisioterapia?
Gracias
Si, puede darse esta problemática. La fisioterapia de suelo pélvico puede ser una buena alternativa