¿Quieres que tu pareja disfrute más en la cama? ¿Te preocupa no saber cómo hacer que una mujer llegue al orgasmo? ¿Crees que necesitas durar más, tener más resistencia o aprender técnicas sexuales nuevas?
Pues tengo algo que contarte: puede que estés centrando tus esfuerzos en el lugar equivocado.
Después de más de 15 años trabajando como psicóloga y sexóloga clínica, lo que he visto en consulta es que muchos hombres no tienen un problema de habilidades, sino de información. Nadie les ha explicado en condiciones cómo funciona el placer femenino y han aprendido buena parte de lo que saben con el porno o de conversaciones con amigos.
Y por eso es que, a veces, cometes errores en la cama, que hacen que tu pareja no disfrute plenamente. Así que hoy voy hablarte de esos tres errores sexuales frecuentes que pueden estar dificultando que tu pareja se lo pase en grande y cómo evitarlos. ¡Vamos a ello!.
1. Creer que todo depende de la penetración
Este es, probablemente, uno de los mitos sexuales más extendidos: pensar que el orgasmo femenino se consigue principalmente mediante la penetración. Y no, cariño. ¡El cuerpo femenino no funciona así!
Para muchas mujeres, la penetración por sí sola no es suficiente para alcanzar el orgasmo. El clítoris tiene un papel protagonista y, en la mayoría de los casos, necesita estimulación directa o indirecta.
Pero a pesar de eso, seguimos obsesionados con durar más, penetrar con intensidad o buscar que la erección se mantenga durante más tiempo.
¿Y qué ocurre? Que olvidamos otras formas de disfrutar: las caricias, la estimulación clitoriana, el juego previo, el ritmo y la comunicación. No se trata de hacer más fuerza ni de aguantar más minutos. Se trata de entender mejor el cuerpo de tu pareja.
2. Intentar adivinar lo que le gusta en lugar de preguntarlo
Otro error bastante habitual es pensar que todas las mujeres disfrutan de las mismas prácticas, los mismos movimientos y las mismas técnicas. Como si existiera un manual universal para llevar a una mujer al orgasmo. ¡Pues no!
Cada cuerpo es diferente. Lo que le encanta a una mujer puede no gustarle absolutamente nada a otra. Incluso tus propias preferencias pueden cambiar según el momento, el contexto o cómo te encuentres. Por eso, deja de jugar a las adivinanzas y empieza a comunicarte.
Preguntar «¿así te gusta?», «¿prefieres más suave?» o «¿quieres que siga?» puede ser muchísimo más útil que repetir una técnica que has aprendido en internet.
Y aquí también tenemos trabajo las mujeres: necesitamos aprender a expresar lo que nos gusta, lo que no y lo que necesitamos. Porque si una persona intenta adivinar y la otra no se comunica, terminamos los dos frustrados.
3. Obsesionarte con que ella llegue al orgasmo
Sí, aunque parezca contradictorio, querer que tu pareja llegue al orgasmo a toda costa también puede convertirse en un problema.
Entiendo que quieras hacerla disfrutar. Pero cuando empiezan las preguntas constantes, las prisas y la preocupación por si «ya ha llegado», el sexo puede transformarse en un examen.Y el placer no funciona con cronómetro.
Muchas mujeres sienten presión por tardar demasiado, por no alcanzar el orgasmo o por pensar que su pareja se va a frustrar. Esa preocupación puede hacer que se desconecten de las sensaciones y les cueste todavía más disfrutar.
Así que respira. Disfruta del proceso, juega, escucha y deja de convertir el orgasmo en una obligación. El sexo no es una competición ni una prueba que tengas que superar.
¿Quieres mejorar el placer femenino y vuestra vida sexual?
Ser un buen amante no significa saberlo todo ni tener una técnica infalible. Significa tener curiosidad, escuchar, observar y entender que el placer se construye entre dos.
Y recuerda: si no sabes cómo funciona el cuerpo femenino, no eres un mal amante. Simplemente, quizá nadie te lo había explicado así. Pero no te preocupes, que en mi último de YouTube te lo explico, para que lo hagas ¡genial!
