Lo que te voy a decir seguro te suena: Todo va bien y, de repente, se baja… Hay deseo, hay conexión, empieza el juego… y justo cuando la cosa se empieza a calentar, tu erección decide desaparecer. Y entonces llegan los pensamientos: ¿Qué me pasa?, ¿Por qué la pierdo si me encanta mi pareja?, ¿Y si vuelve a pasar?.
Esta es una de las consultas más frecuentes que trabajamos en terapia sexual. Y aunque pienses que tu problema no tiene solución o que ya no volverás a tener una erección firme, tengo que decirte que no es así… sólo hay que entender lo que te ocurre y hacer algunos ajustes.
Pero antes de seguir, quiero comentarte que he preparado una masterclass gratuita el próximo 26 de febrero y que te puede interesar: “Cómo poner fin a tus problemas de erección”. Es una clase online y muy al grano donde te explico cómo recuperar el control sin depender de pastillas ni soluciones mágicas. Así que, si este tema te preocupa, no la dejes pasar y apúntate aquí .
Ahora sí. Vamos al lío.
¿Por qué pierdo la erección si tengo deseo?
Muchos hombres creen que tener problemas de erección significa “no se me levanta nunca”. Pero en la mayoría de los casos no es así.
Lo habitual es que tengas erección, que todo empiece bien, que haya deseo y conexión… pero que, al poco rato, cueste mantenerla o se pierda al momento de la penetración, al cambiar de postura o al poner el preservativo. Y esto, amigo mío, en la mayoría de los casos tiene mucho más que ver con lo que está pasando en tu cabeza que con lo que está pasando en tu pene.
1.- La ansiedad de rendimiento (el enemigo número uno)
Si en lugar de disfrutar estás pensando “tengo que durar”, “que no se me baje” o “a ver si lo hago bien”, tu cuerpo entra automáticamente en «modo alerta». En vez de dejarte llevar, estás en plan observador examinando y el sexo deja de ser un espacio de placer para convertirse en una prueba que superar.
Y aquí va una verdad que tienes que entender: la erección necesita relajación, pero la ansiedad activa el sistema de alarma. Alarma y placer no se llevan bien, por eso es que cuanto más te vigilas y te exiges, más te bloqueas, porque tu cuerpo no puede estar en modo disfrute y en modo amenaza al mismo tiempo.
2.- El ruido mental y el estrés
Este es un temazo… el trabajo, las preocupaciones, los problemas… todo eso también se mete en la habitación. Si tu cabeza está en otro sitio, tu cuerpo no puede estar atento al momento, y sin presencia, no hay excitación. Ya te lo dije antes, el sexo no funciona cuando estás en modo “supervivencia”.
3.- El miedo a que vuelva a pasar
Te ocurrió una vez y desde ese momento no dejas de pensar en que se va a repetir. Así que la siguiente vez ya entras con miedo. Y el miedo genera justo aquello que intentas evitar: lo que llamamos profecía autocumplida. Este bucle que hay que romperlo.
4.- Falta de estimulación suficiente
Este es otro punto importante, porque existe el mito de que el hombre está siempre listo “porque sí”. Se piensa que la erección aparece por arte de magia y en realidad es falta de estimulación. Las mujeres no somos las únicas que necesitamos roces y besos para excitarnos, los chicos también lo necesitan para venirse arriba.
5.- El preservativo (sí, puede influir)
Que mala costumbre la de echar la culpa al preservativo y muchas veces no es el condón en sí, sino lo que piensas sobre él.
Si lo vives como algo que “corta el rollo”, tu excitación se va a paseo. Lo que te propongo es integrarlo como parte del juego, de esta manera, te aseguro que no te va a afectar y te vas divertir. Inténtalo y verás como lo sumas al juego.
6.- Pornografía y sobreestimulación
De esto te he hablado antes… el consumo frecuente de pornografía puede acostumbrar a tu cerebro a unos estímulos muy intensos y rápidos. Y ¿qué ocurre luego? que en el encuentro real no tienes la misma respuesta porque es menos intenso… ¡Normal! es la vida real y no ficción.
Así que, si solo te excitas con pornografía, es una señal de que necesitas reeducar tu respuesta sexual.
7.- Causas físicas (las menos frecuentes, pero importantes)
Aunque son menos frecuentes, voy a mencionarlas: hipertensión, diabetes, ciertos medicamentos o problemas vasculares pueden influir. Si no tienes erecciones matutinas o tampoco al masturbarte, consulta con un urólogo. Pero ojo: la mayoría de los casos no tienen origen médico.
Entonces, ¿qué hago si se me baja?
Lo primero es dejar de ver esta situación como algo dramático. Luego, deja de automedicarte si no lo necesitas y trabaja la raíz. Los problemas de erección se solucionan reentrenando mente, cuerpo y hábitos. No se trata solo de “hacer que funcione”, sino de recuperar la confianza y volver a disfrutar con tranquilidad y sin presión.
Por eso quiero invitarte a mi masterclass gratuita del 26 de febrero: “Cómo poner fin a tus problemas de erección”. Te explicaré paso a paso cómo gestionar la ansiedad, mejorar tu respuesta física y volver a sentir seguridad en la cama. Es online, confidencial y gratuita, así que te animo a ocuparte en lugar de preocuparte. Apúntate YA aquí
Ahora sí… ¡Dentro vídeo!
